Tres secretos del ajo

Tres secretos del ajo

Tres secretos del ajo

Originario de Asia Central, el ajo es una de las plantas curativas más antigua de la que tenemos referencia. Pertenece a la familia de las Liláceas al igual que las cebollas, puerros, o cibulette, y su fruto está constituido por muchos dientes reunidos en un único bulbo. Su olor, penetrante y persistente, constituye su característica mas notable.

Desde la antigüedad, el ajo fue apreciado como alimento por el sabor característico que le entrega a las comidas, y también como planta medicinal. En este sentido, las referencias más antiguas las encontramos en algunos documentos en sánscrito y la primer cita costa en el Codex Ebers (1550 a C), un papiro egipcio de unos 20 metros de largo que contiene una decena de fórmulas terapéuticas. El ajo está propuesto en 20 de estas fórmulas como remedio eficaz el dolor de cabeza, la picadura de insectos y para aliviar dolores musculares.

Para obtener un reconocimiento con base científica más cierta, es necesario esperar hasta el siglo XVII. En 1858 Luis Pasteur individualiza y define con certeza la calidad antibiótica del ajo. Luego en los inicios del siglo XX Albert Schweitzer lo utiliza en África como remedio contra la disentería. Actualmente su ejemplo se determina para combatir la difteria, tifus, tuberculosis y hasta el cólera.

Estudios epidemiológicos realizados recientemente en China (donde se consume ajo por lo menos hace 3000 años) indican una significativa disminución del riesgo contra el cáncer de estómago en los habitantes de la provincia de Shandong habituales consumidores de ajo y otras Liláceas en abundancia.

En síntesis, esta planta amiga del Hombre gracias a sus principios activos, desarrollan una actividad antibacteriana, antiséptica, mucololítica e hipertensora, además por ser eficaz regulador del sistema cardiovascular.

Como se puede observar, el ajo va mucho mas allá de las paredes de nuestra cocina, y a continuación te develamos 3 de sus más grandes secretos:

1- Para pelar los dientes de ajo con facilidad, basta aplastarlos con la palma de la mano hasta oír un crujido. Luego hay que hacerles un pequeño tajo en la piel y los dientes saldrán por completo de la misma.

2- Si se va a usar ajo para aromatizar y saborizar salsas, hay que pelar los dientes y agregarlos enteros. Luego de que la salsa se ha cocinado por completo y antes de servirla, se pueden retirar los dientes.

3- Para saborizar y aromatizar suavemente una ensalada, pero sin comer el ajo, se puede practicar una técnica sencilla: pelar dos dientes, cortarlos por la mitad y con la parte donde se hizo el corte frotar la ensaladera.

Fecha de publicación: Viernes, 20 Junio 2008

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