Simón Rodríguez, el gran maestro del Libertador

Simón Rodríguez, el gran maestro del Libertador

Simón Rodríguez, el gran maestro del Libertador

Es el pedagogo más profundo y original del siglo XIX venezolano; su mayor empeño fue la educación de los habitantes de las nuevas Repúblicas liberadas por Simón Bolívar del yugo colonial español.


Junto con el Libertado y Ezequiel Zamora, su ideario educativo y social es parte esencial de las raíces que nutren la experiencia democrática, participativa y protagónica que vive la República Bolivariana de Venezuela.

Nace Simón Rodríguez en Caracas el 28 de octubre de 1771 en una sociedad colonial de prejuicios y exclusivismos que lo condenan a ser un niño expósito; por eso usó el apellido de su madre, doña Rosalía, y no el de Cayetano Carreño, su padre.

Casi a los 20 años de edad, Simón Rodríguez es designado "Maestro de la Escuela Pública de Primeras Letras de la Ciudad de Caracas" (1791). Ya en 1793 Rodríguez declaró tener 151 discípulos; uno de ellos, el niño Simón Bolívar. Ese mismo año contrae matrimonio con María de los Santos Roncos. Para entonces ya se proyecta como un joven maestro con iniciativas: propone la creación de una escuela para niñas y ensaya una nueva organización escolar según las nuevas ideas tomadas del liberalismo pedagógico español. En 1974 presenta un muy completo proyecto de reforma escolar titulado "Reflexiones sobre los defectos que vician la Escuela de Primeras Letras de Caracas y medios de lograr su reforma por un nuevo establecimiento".

En el año 1795 Rodríguez renuncia al cargo de maestro. A mediados de noviembre de ese año se embarca en La Guaira. Viaja a Jamaica, y de allí a Baltimore (Estados Unidos), y luego a Europa. Comienza así un período caracterizado por el constante viajar de un país a otro; un período en el que aprende otras lenguas; un período de observación e indagación.

Pocos años después, en 1801, publica en París la traducción del francés de la obra "Atala o los amores de dos salvajes en el desierto", de Chateaubriand. La obra no lleva su nombre sino ese otro que utilizó desde que salió de Caracas: Samuel Robinson. En 1804 se reencuentra con el joven Bolívar. Se consiguieron en Viena, viajaron a París y luego a Italia; en ese país, en el Monte Sacro, el joven Simón Bolívar juró por la libertad de la América. Fue Rodríguez quien dejó testimonio para la posteridad de ese acto lleno de significados que aún hoy nos emociona.

En 1806 se separan Bolívar y Rodríguez. Se volverán a encontrar en 1825. En ese largo período Rodríguez peregrinó por Europa. Se vincula al movimiento pedagógico posterior a la Ilustración, se reúne con círculos socialistas, viaja a Alemania, Prusia, Polonia, Rusia e Inglaterra. Trabaja como docente y en diversos oficios. Cuando regresa a América del Sur, por Cartagena de Indias, tiene 52 años y es poseedor de la cultura más avanzada del mundo occidental.

Rodríguez se instala en Bogotá, donde su proyecto de educación popular con escuelas-talleres encontró resistencias en los sectores conservadores laicos y religiosos. El 19 de enero de 1824, el Libertador lo llama a su lado desde Pativilca (Perú); lo hace con ua de sus más bellas y sentidas cartas en la que reconoce que fue Rodríguez quien formó su corazón "para la libertad, para la justicia, para lo grande, para lo hermoso". Marchan juntos, se reúnen con el mariscal Sucre y luego de siete meses de viaje llegan a Chuquisaca, entonces capital de Bolivia.

Rodríguez presenta un plan educativo y el Libertador lo nombra "Director de Enseñanza Pública, de Ciencia Física, Matemáticas y Arte" (1825). Al año siguiente el Libertador regresa a Lima; maestro y discípulo no volverán a verse. Emprende Rodríguez su proyecto de educación popular en Chuquisaca que, como en Bogotá, halló la oposición de los sectores conservadores de siempre; tampoco tuvo todo el apoyo político de Sucre. Rodríguez renuncia al cargo en julio de ese año de 1826.

Abandona Bolivia y llega al Perú. Publica el pródromo de su obra "Sociedades Americanas" en 1828. En 1830 defiende con su pluma la obra de Bolívar y escribe "El Libertador del Mediodía de América y sus compañeros de armas defendido por un amigo de la causa social; causa que no era otra que la consolidación de las nuevas repúblicas mediante la educación, el trabajo productivo y la cultura para formar republicanos.

Ese mismo año de 1830, ya viudo, contrae nupcias con Manuela Gómez, de quien tiene un hijo. El asesinato de Sucre y la muerte de Bolívar agregan dos nuevos dolores morales y profundizan su tendencia al aislamiento. Desde ese año se empeña en escritos de carácter científico, social y pedagógico. Escribe "Luces y virtudes sociales" (1834), "Consejos de amigo dados al Colegio de Latacunga" (1845), "Extracto sucinto de mi obra sobre la educación republicana" (1849), entre otras. Rodríguez vive en Concepción y Valparaíso (Chile) varios años. Escribe cartas y artículos polémicos, reedita algunas de sus obras. Se empeña en dejar constancia de su elevado pensamiento educativo orientado a forjar repúblicas productivas y cultas.

Muere Simón Rodríguez el 28 de febrero de 1854 en Amotape, (Perú) a los 83 años. Su obra y esfuerzos estarán siempre asociados a la inmortal gesta del Libertador, a los primeros experimentos pedagógicos y sociales de las repúblicas liberadas y a las aspiraciones de progreso social y soberanía de nuestros pueblos.

Guillermo Luque

Fecha de publicación: Viernes, 20 Junio 2008

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